Lo que sé de El Libro de las Bestias (14SEP19)

Libros y llaves
Llaves y libros
Hoy vengo a contaros lo que sé sobre El Libro de las Bestias, a día de hoy, pues sé que va a cambiar y a crecer mucho aún. Esta es una técnica que utilizo cuando comienzo a tener las piezas de un puzle, que algún día será un cuento. Tras ir anotando ideas sueltas e ir hilándolas en la cabeza, me siento a dejar por escrito todo lo que sé de lo que será el cuento. Eso me ayuda a comprender la relación de ideas y siempre me sirve de impulso para seguir. Además, al hacer este ejercicio, siempre añado alguna idea. Alguien dijo que la suma de dos ideas, es una idea nueva. Este ejercicio te ayudará a construir hilos argumentales para tus cuentos. A ver qué tal se me da.

Este cuento va a ser la continuación de El Tratado de Yandalath, que estoy a punto de terminar. En este cuento se narra, a grandes rasgos, la historia de Liepa, una de sus once protagonistas, lo que ocurre con ella tras la redacción del tratado, cuando se ve obligada a huir de Scara. Han transcurrido unos mil años. Ella, huyendo de todos, se empeña en arrebatarle el Libro de las Bestias a Kissara. Liepa, como ya sabéis, es en realidad la Dama Negra, mi personaje favorito en todo mi mundo (y eso no es poco decir). De ella sé muchas cosas, pues vive varias decenas de miles de años, y aparece en varias de mis historias, principalmente en todos Los Resentidos (por lo menos en 4 de 7), y además en El Triángulo Sagrado. En el Tratado de Yandalath, Liepa fracasa en evitar que sea invocada Ivirida, el Demonio Resentido imaginado en la Envidia de Orfgod, pues estaba obsesionada con evitar su llegada. En ese cuento escuchará por primera vez sobre los Lunarius, ya que Liepa solo conoce a Ivirida de sus conexiones con el Plano Etérico. Tras su fracaso, Liepa se habrá cambiado el nombre por el de Zimma, y así será conocida en esta continuación. Tras esperar un tiempo prudente, se habrá asentado en Stavros, al acecho de Kissara. La persiguen en Scara y en todo Esnas por matar a Ydni, además de los Grises, por la misma razón, pues al hacerlo ha roto uno de los Principios Morales Grises. El cuento comenzará cuando va en busca de Icalma, de Murrow, pues ella poseía la copia del Lunariu. Tras encontrarla, ésta le dirá que le ha vendido la copia a un coleccionista llamado Jorja Unlave, que vive en Dunluth, la Ciudad Libre.

Dunluth es una ciudad en la Tierra de Elhada, en la costa norte de la Bahía de Longomar. Se encuentra en territorio de la Casa de Esnas, pero desde hace mucho tiempo que es independiente. Es un caso excepcional, pues no hay ninguna otra ciudad independiente de la Casa de Orah o de Esnas en la Tierra de Elhada, salvo, claro, Dunottar, que es neutral. Dunluth fue abandonada a su suerte por la Casa de Esnas en los tiempos en que se disputaba la Tierra de Elhada con la Casa de Orah, durante la Guerra de Yandalath. Durante la batalla, un brujo canalizó un hechizo tan poderoso, usando la Antiesencia, que casi destruye la ciudad. En Dunluth se creó un vórtice de Antiesencia que comenzó a absorber las hebras de magia a su alrededor, consumiéndolas. La ciudad jamás fue la misma, pues desde entonces sigue activo el vórtice, por alguna razón que aún desconozco (no creo que sea relevante para la historia, pero la averiguaré). En la ciudad y alrededores no queda magia, alguien dotado, al acercarse a ella, puede sentir cómo las hebras de magia desaparecen hasta dejar de existir. Es más, desde entonces, las calles de la ciudad cambian a su antojo. No es que el callejero se modifique, pero cuando nadie está presente, ni nadie mira, los edificios cambian de sitio. Las casas, los locales, los jardines marchitos y las plazas cambian su posición en la ciudad. Allí Zimma encontrará la copia del Lunariu, en posesión de Jorja Unlave, uno de los primeros nacidos, y antiguo devoto a la Diosa Asustada. Él acabará mostrándole el libro, explicándole que ya no sirve para nada, pues Ivette ya había sido invocada en el mundo. Él le hablará de los Lunarius, y de los siete Demonios Resentidos, lo que causará en Zimma una profunda conmoción, marcando su vida para siempre.

Zimma, entonces, regresará a Stavros, dispuesta a arrebatarle el Libro de las Bestias a Kissara, pues en él está contenida Ivirida. El personaje de Kissara habrá cambiado mucho. Se ha casado con Rinio, el viudo de Ydni y Señor de la Ciudad. Ahora es poderosa, vive en la Torre Viviente con él, y juntos gobiernan la ciudad. Ha logrado todo aquello, en realidad, gracias al libro, pues los Reyes Örlogo y Enda, de la Casa de Esnas, saben lo poderoso que es, y lo que ayudaría tenerlo de su parte en una posible guerra contra la Casa de Orah, cuya rivalidad nunca desapareció del todo. La Torre Viviente, como ya os conté en la entrada anterior, es un grandísimo edificio dotado de un inmenso poder, que emana del subsuelo. Bajo ella vive una bestia monstruosa, cuyo castigo le proporciona a la torre todo su poder. En ella Rinio, obsesionado con investigar las hebras de magia, ha creado uno de los lugares donde éstas fluyen con mayor presencia de lo natural, atraídas por la bestia. Aún no sé cómo, ni quién lo hace, pero sé que van a liberar a la bestia durante el cuento, y que la torre será destruida.

Aún tengo que averiguar cómo le quita Zimma el Libro de las Bestias a Kissara, pero lo conseguirá, momento en que debería partir hacia la Tierra de Anne, a la Torre del Recuerdo. En todo caso, de Zimma sé muchas cosas. Su personaje tiene que evolucionar también, y de hecho este solo es un paso para convertirse en la Dama Negra, el personaje que aparece después en tantos de mis otros cuentos. De ella sé que, interesada en las Esencias Arcanas, ha aprendido (está aprendiendo, en realidad), a usar la Esencia Natural. Está maravillada con algunas criaturas que tiene, con las que experimenta. Tiene un árbol consciente diminuto (similar a un bonsái), metido en una jaula, para que no se escape. Además, tiene un drin (un roedor similar a una ardilla), y está obsesionada con conseguir un unicornio. En su visita a Dunluth, aprenderá a utilizar el amuleto que le regaló Teófisa, de Lithia, pues con él es capaz de usar la Antiesencia. Gracias a él, a su regreso, podrá hacer cosas maravillosas, consumiendo la Esencia Natural. Logrará convertir un caballo en unicornio, hará que las flores se conviertan en pájaros y podrá (o creerá) hablar con los animales.

Sé que en algún momento, utilizando un atrapasueños, mediante el uso de la Esencia Onírica, consumida por la Antiesencia, Zimma logrará hacer un sueño realidad, y que aparezca un hombre en su vida. Es controvertido hablar de hombres en la vida de Zimma/Liepa, porque jamás se nombró ninguna pareja de la Dama Negra en ninguno de los otros cuentos, pero él va a estar ahí. No sé cómo, pero juntos lograrán arrebatarle el Libro de las Bestias a Kissara. Aún no sé bien qué va a ser de él, pero sí sé que juntos tendrán descendencia (aunque no durante este cuento). Ya veremos, a futuro, qué implicaciones tiene eso. En todo caso, ya averiguaremos eso en un futuro aún desconocido.

Tras este resumen inicial de ideas, tengo claras muchas más cosas. Estoy contento. Sé que este cuento va por buen camino. ¡Os iré contando más por este medio y en las redes!

Construyendo la Torre Viviente (Stavros, Esnas)

La Torre Viviente
Torre del bloque oeste de Parlamento de Canadá.
(Fuente propia)
Saludos desde Ottawa, Canadá!
He venido a pasar aquí unas semanas, por trabajo. Más allá de lo contento que estoy con mi visita a Canadá y la fabulosa oportunidad académico-laboral, debo deciros que Ottawa es preciosa, no me lo esperaba! Y la forma en que está llenando mi cabeza de ideas y visiones para el cuento en que estoy comenzando a trabajar es increíble. Estoy a punto de terminar El Tratado de Yandalath (estoy en el último capítulo, y probablemente lo acabe ya a mi regreso), y estoy trabajando en encontrar y unir las piezas del puzle de su segunda parte, que llevará por nombre El Libro de las Bestias. Ya escribiré una entrada presentándooslo cuando esté más avanzado, pero de momento sé que se centrará en la Dama Negra. Ella, habiendo fracasado en evitar la invocación de Ivirirda, el Demonio Resentido imaginado en la Envidia de Orfgod, ahora se esforzará por encontrarla y enterrarla para siempre. Ivirida estará ligada al Libro de las Bestias, que aún no tendrá este nombre (en el Tratado de Yandalath lo llaman el Libro que escribe solo). Ya os he hablado de este libro, pues aparece en las Crónicas de la Guerra de los Mil Años, en manos de Odín, la Bella, y es utilizado para invocar a Fannygorn. El libro es capaz de encerrar poderosos demonios en sus páginas, y liberarlos momentáneamente por un demonologista. Aunque estos demonios siempre quedan ligados al libro y solo serán devueltos al Plano Etérico si el libro es destruido. En esta segunda parte, Kissara (que al final de El Tratado de Yandalath roba el libro) lo tiene oculto en la Torre Viviente. De ella quiero hablaros ahora.

La Torre Viviente es una poderosa estructura que se alza en Stavros, capital de Esnas, en la Tierra de Elhada (tengo el mapa del continente hecho, a ver si antes de final de año lo publico). Aún estoy averiguando cosas sobre ella, pero sé que la Torre Viviente fue construida en la ciudad tras la Escisión de Yandaltah (cuando fuera fundada Esnas), pero en ella reside el gobierno de la ciudad, no del país. Tengo que hacer el mapa de Stavros para entender bien su relación con el resto de la ciudad. ¿Por qué se llama la Torre Viviente? Porque fue construida sobre un gran agujero, donde mantienen capturada a una criatura muy poderosa, que dota de poder a la torre. En ella las hebras de magia flotan con intensidad. Es uno de los colegios de magia más importantes de los territorios de Yandalath. En ella se estudian, probablemente, la Esencia Astral, la Esencia Onírica y la Esencia Etérica (al menos, más sobre las Ocho Esencias Arcanas aquí).

Resulta que Kissara, al robar el libro y regresar a Stavros (una vez acabado el Tratado de Yandalath), logra ocupar el lugar de Ydni en el gobierno, embaucando a Rinio, gobernador de la ciudad y viudo de Ydni. Lo logra con mentiras y gracias al apoyo que recibe de Örlogo y Edna, Reyes de Esnas, por poseer el Libro de las Bestias. Kissara tendrá una gran evolución desde la primera a esta segunda parte. Ella oculta el libro en la torre, pues es una importante arma de estado, ya que con él es capaz de invocar a Ivirida, el poderoso Demonio Resentido.

La foto que os muestro es la fabulosa torre que se alza coronando el Bloque Oeste del Parlamento de Canadá. Al verlo me maravillé, vi en ella la torre. Me pareció digna de una construcción de los elfos oscuros. Es probable que, de hecho, acabe destruida durante el cuento, pues la Dama Negra va a terminar liberando a la bestia que hay en su interior. Pero aún no sé ni cómo ocurre, ni en qué momento. Todo irá llegando.

Me gustaría transmitir con todo esto una importante idea para los creadores de mundos, escritores y soñadores. No dejéis de viajar, de conocer lugares nuevos, de tener vivencias que os llenen. La creatividad es caprichosa, pero se le puede alimentar. Es espontánea, pero la puedes manipular y canalizar. Ottawa me está dando millones de ideas para el cuento. Estoy feliz con este estallido de creatividad, que no me esperaba. Y sobre todo, con tener algo de tiempo para mí y poder venir aquí a contároslo. Espero ir contándoos más sobre las ideas que voy teniendo.

Saludos! Y a soñar!

El Tratado de Yandalath

Ivirida
Ivirida
(Queen of Blades, Wei-Wang)

Hoy vengo a presentaros El Tratado de Yandalath, el cuento en que estoy trabajando.

A mediados de 2018 renové los mapas de Mawol, los tres: durante la Edad de los Elfos, antes y después de las Guerras de la Sangre, y durante la Edad de los Hombres, sólo he publicado éste último. La mayoría de las historias que he escrito transcurren en la Tierra de Anne, casi todo lo que sé de mi mundo ocurre allí. Pero cuando estaba dibujando los mapas, me pregunté por la Tierra de Elhada y la Tierra de Diurna, donde habitan los elfos de Yandalath, una de las 12 Altas Estirpes de los Elfos. De ellos sabía bastante, aunque solo gracias al contacto que tuvieron con las demás Altas Estirpes de los Elfos, y sobe todo con los habitantes de la Tierra de Anne. Sabía sobre Efgo, Primero de Yandalatah, de la cruenta guerra que desató en la Tierra de Aradán, donde vivían las demás casas de elfos. Las Guerras de la Sangre, lo llamaron. Fue entonces cuando la isla se partió en un gran archipiélago, al que llamaron los Reinos de Eleanor. Sabía que después de eso sus hijos lo traicionaban, y que se repartían sus tierras. Por aquel entonces habitaban la Tierra de Elhada, y fue cuando ocuparon también la Tierra de Diurna, esclavizando a todos los hombres que allí vivían. Uno de los nietos de Efgo, Sarek, Rey de Orah, libraría las Guerras de la Magia, en un segundo intento de ocupar los Reinos de Eleanor, y casi lo consigue. Pero poco más sabía, salvo de algunos héroes que pudo encarnar mi amigo Álex, durante partidas de Warhammer que, como no, ambientábamos en mi mundo. Me ganó prácticamente todas aquellas batallas.

Haces unos meses, dibujando los mapas, quise saber más sobre los elfos de Yandalath, y sin quererlo, me puse a pensar en ellos. Tracé todo el mapa de las Tierras de Elhada y de Diurna, y sobre éste planos políticos con la evolución histórica de ese pueblo de elfos, que abarca más de cien mil años. Obviamente, respeté todo lo que ya sabía, pero me faltaba mucho aún por saber. Sí sabía que cuando Efgo fue traicionado por sus hijos, sus tierras se las repartieron 2 de ellos, fundándose la Casa de Orah (al oeste de la Tierra de Elhada), y la Casa de Esnas (al este). Y además, la Tierra de Diurna, que fue ocupada por la Casa de Queralla. Ahora sé cómo ocurrió todo, las luchas entre ellos y cómo acabó hasta donde sé todo lo que ocurre en la Tierra de Anne, en mis otros cuentos, ya que la historia de Yandalath es muy anterior a ellos. Toda esa era una gran historia para contarla en un cuento, y no se me ocurría la forma de hacerlo. Y sin quererlo tampoco, fui concibiendo diez personajes, que fueron tomando forma, y me terminaron dando el cuento. Ellas son nueve elfas que se reúnen, en representación de los principales pueblos que quedan tras tan larga historia de los elfos de Yandalath, además de la esclava de una de ellas. Las elfas se reúnen en Scara, en la Ciudad Sagrada, que se encuentra en el Vestigio, un enorme cráter situado en el centro de la Tierra de Diurna. El cuento se desarrolla unos 5.000 años tras el Gran Cataclismo, cuando la Edad de los Elfos ya ha dado a su fin, y es el comienzo de la Edad de los Hombres, aunque ninguno de mis otros cuentos ha transcurrido aún. El concilio supone un acontecimiento histórico, pues los elfos de Yandalath han acordado que ellas redacten la historia de todo su pueblo. Así, el cuento narra los hechos transcurridos durante el concilio también, durante la redacción del Tratado de Yandalath, pues ellas mismas van a contar los sucedido, para que quede guardado para siempre en la hsitoria, desde diferentes puntos de vista.

El cuento no sólo será una mera narración de la historia de los elfos de Yandalath, sino que se contará lo que les sucede durante los días que redactan el tratado. En ese tiempo una morirá asesinada y otra tratará de conquistar la ciudad, mientras el concilio se reúne en el Templo de Unmunar, usando un libro que escribe solo. He hecho un plano muy detallado de la ciudad, que pronto os mostraré. Incluso he hecho un plano del Templo de Unmunar, una tremenda estructura excavada por completo en el suelo, en el centro de la inmensa plaza de Scara, la Ciudad Sagrada. Tengo ganas de mostrároslo.

El Tratado de Yandalath es uno de Los Resentidos, es decir, uno de los cuentos en que se narra cómo llega uno de los Demonios Resentidos al mundo. En este caso, es Ivirida, el Demonio Resentido imaginado en la Envidia de Orfgod. Y además, este cuento es importante también porque en él se narra el comienzo de la historia de la Dama Negra, un personaje tangencial que aparece en varios de mis otros cuentos: en Historia de una estatua de piedra, en El Eviterno, en El Triángulo Sagrado y La Leyenda de la Llorona. En ellos ella siempre fue un personaje secundario, que trata de evitar que los Demonios Resentidos fueran invocados, sin conseguirlo. Gracias a este cuento, he sabido mucho más sobre ella, y de hecho, aquí se narrará su comienzo, unos 4.000 años antes de La Leyenda de la Llorona, el primer cuento en que aparece. Ella es una de las nueve elfas que redactarán el Tratado de Yandalath.

Los principales personajes de esta historia son:

· Odea, de Ortho’Morr, que representa a los elfos de la Casa de Orah, una de los dos principales estados que quedan por esa época. Ocupan el oeste de la Tierra de Elhada y toda la Tierra de Diurna, salvo el Vestigio, que es libre.

· Ydni, de Stavros, designada por la Casa de Esnas, quienes habitan en la región más oriental de la Tierra de Elhada, la segunda gran potencia de entre los elfos de Yandalath.

· Kissara, la dama Ydni, que la asiste y le guardará fidelidad siempre, a pesar de su rencor hacia ella.

· Essirah, de Queralla, que viene de los Bosques Pleuches, pues su pueblo fue exterminado recientemente por la Casa de Orah. Essirah es la descendiente de la Reina de Queralla, y reclama su trono, en manos de Sarek, de Orah.

· Cereda, de Dunottar, bisnieta de Efgo, Primero de Yandalatah, quien se encuentra preso en la Fortaleza de la Arpía. Cereda vive allí encerrada con él y sus dos hermanas, que se ocupan del anciano, que fue traicionado por sus hijos.

· Issafiren, de Far’Onel, representante de los Estados Federados de Dei’Gol, unas islas al oeste que fueron conquistadas por Queralla, pero que lograron su independencia después, y desde entonces permanecieron libres.

· Teófisa, de Lithia, que representa a la Ciudad-Estado de Lithia, una de las pocas que logró rechazar a la Casa de Orah durante la conquista de Diurna, y que se mantuvo independiente desde entonces.

· Greis, de Uroboro, una joven elfa que ni desea estar ahí ni entiende porque que su padre la ha enviado a ella a representar a las Islas Ïbrini, que aunque con autonomía propia, están bajo gobierno de la Casa de Orah.

· Icalma, de Murrow, que representa a las Islas Oscuras, en una condición similar, pero con respecto a la Casa de Esnas.

· Liepa, de Scara, quien debe moderar la redacción del tratado, en representación de la Ciudad Sagrada, sede y anfitriona del evento, que se encuentra en el Vestigio.

· Arangua, la esclava de Essirah, que proviene de los Bosques Pleuches, la única humana a la que permitirán entrar al Templo de Unmunar durante la redacción del tratado. Ella deberá servirle a todas, y sin quererlo, tendrá también un papel relevante en el cuento.

Os iré contando más sobre El Tratado de Yandalath en el blog, a medida que avance. Tal vez deje algún pedazo por aquí.

Hasta pronto!