Nos ponemos META

Mundo Literario
Fuente: Biblioteca Pública (Gob. de España)
Últimamente consumo muchas series, y veo que se está creando mucho contenido META, entendiendo META como la reflexión sobre la propia obra. Es decir, cuando en la narración de una obra, se reflexiona sobre la propia obra (+ info aquí, o solo busca: «metaliteratura»). Como en Dark (Netflix), donde los personajes están, continuamente, haciendo referencia a sí mismos en otros momentos, y sobre todo a su propio papel en la historia que están viviendo. Otro claro ejemplo es el de Community (Netflix), donde (el grandioso personaje) Abed está haciendo constantes referencias a películas, otras series y a la propia industria de la televisión. Por no hablar de las referencias que hacen sobre sí mismos los personajes, y sirvan de ejemplo las divagaciones de Abed con las otras líneas del tiempo. La serie termina así, con el siguiente video. No os preocupéis, no hay ningún spoiler, todos los capítulos acaban con un spot de unos segundos. Este es lo más meta que puede haber. Son una familia jugando al juego de Community, que finalmente descubren que toda la serie estaba ocurriendo en el juego, durante su partida.



La metaliteratura le da una enfoque a la narración que la hace mágica, a mi parecer. Hace a la historia protagonista del propio relato. Y obliga al lector a reflexionar sobre ella, haciéndole partícipe.
El Libro de las Bestias es, junto al Tratado de Yandalath, el comienzo de la historia de la Dama Negra. Ya os he hablado de ella varias veces. En esta novela (está quedando larga), la conocemos como Zimma, pero su nombre real es Liepa (como la conocimos en el Tratado de Yandalath).
En la escena que os traigo, ella ha encontrado a Jorja Stribbas, un extraño personaje que le compró a Icalma la copia del Lunariu. Y ella quiere ese libro, pero él no se lo va a dar. La copia del Lunariu es un libro que Icalma llevó a Scara durante la redacción del Tradado de Yandalath, y gracias al cual invocaron a Ivirida, el Demonio Resentido imaginado en la Envidia de Orfgod.
Ella quiere saber más sobre ese libro, y Jorja Stribbas se lo mostrará.

Abrió el libro con mucho cuidado por su última página. Estaba completamente escrita, sin apenas márgenes. No entendía cómo se conservaba ese libro, parecía muy antiguo. El texto contenía ilustraciones de la luna, en diferentes fases, ordenadas para ir creciendo hasta llenarse, para después decrecer hasta desaparecer, y comenzar un nuevo ciclo. Cada luna estaba separada por unas frases, él señaló las que seguían a la antepenúltima luna, que lucía en su cuarto menguante perfecto.

―Este es. Dos días antes de ser invocada.

Gibosa menguante (extraída del Lunariu)

La asesina hablará sin representar a su pueblo. La envidia y este Lunariu serán nombrados, a pesar de que ninguno esté presente.

Jorja Stribbas leyó despacio, descifrando el texto. Ella no habría podido leerlo, ni siquiera conocía las grafías. Levantó la cabeza y la miró sonriente, triunfal. ―Ahí se hablaba de ti.

Regresó al libro. Aún no había quitado el dedo de la penúltima luna.

Cuarto menguante (extraída del Lunariu)

Dos niñas lloriquearán sin saber que sus lágrimas de plata serán la semilla de un horror inimaginable. Quien intentó evitarlo, acabó asomada al agujero sin fondo.

Volvió a mirarla. ―¿Qué pasó esa noche?

―Ese día me encerraron. Y no participé de la redacción esa noche. ―Lo dijo bajando la cabeza―. Pero debieron hablar Greis, de Uroboro, e Issafiren, de Dar’Onel.

―Las niñas. ―Confirmó él, asintiendo aún sonriente.

―¿Os estáis divirtiendo con todo esto?

―Claro. ¿No te das cuenta de lo que significa?

―¿Qué?

―Que no podías evitarlo. Estaba todo escrito.

―Esto es una locura ―dijo Zimma.

Sinceramente lo creía. Tenía que haberse vuelto loca, o estar soñando todo aquello. Ella era quien había tratado de evitarlo, y había acabado presa. Habrían acabado con ella si Teófisa no la hubiera ayudado a escapar. Aquello era definitivamente una locura. Él leyó el último pasaje:

Cuarto menguante (extraída del Lunariu)

La envidia tomará forma tras el último relato. La que envidiaba a las que hablaban con ella las acabará enfrentando. Dos de ellas no dejarán jamás de perseguirla.

―Y aquí estás, aún persiguiéndola. ―Su sonrisa triunfal no podía ser mayor.

Zimma se maldijo. Aquello no tenía ningún sentido.

―Pero este no es un Lunariu. ¿Cómo es posible que funcionara?

―Es una copia idéntica del original, que está en la Torre del Recuerdo. ―Se rio de nuevo―. Me pregunto si ya saben que no lograron evitarlo.

―A mí no me enviaba nadie desde la Torre del Recuerdo. No sé si es verdad todo lo que me estáis diciendo, pero ellos no tuvieron nada que ver.

Ahora sí que se rio él. ―Claro que sí, Liepa. ¿Tú crees que estabas ahí por casualidad?

―No. Yo estaba ahí porque también sabía que iba a ocurrir. Lo busqué toda mi vida, siempre quise evitarlo.

Extracto de El Libro de las Bestias
(Capítulo 6: Duluth, la Ciudad Vórtice



Bueno, espero que me digáis qué os ha parecido. Hasta la próxima!

El Tratado de Yandalath

Ivirida
Ivirida
(Queen of Blades, Wei-Wang)

Hoy vengo a presentaros El Tratado de Yandalath, el cuento en que estoy trabajando.

A mediados de 2018 renové los mapas de Mawol, los tres: durante la Edad de los Elfos, antes y después de las Guerras de la Sangre, y durante la Edad de los Hombres, sólo he publicado éste último. La mayoría de las historias que he escrito transcurren en la Tierra de Anne, casi todo lo que sé de mi mundo ocurre allí. Pero cuando estaba dibujando los mapas, me pregunté por la Tierra de Elhada y la Tierra de Diurna, donde habitan los elfos de Yandalath, una de las 12 Altas Estirpes de los Elfos. De ellos sabía bastante, aunque solo gracias al contacto que tuvieron con las demás Altas Estirpes de los Elfos, y sobe todo con los habitantes de la Tierra de Anne. Sabía sobre Efgo, Primero de Yandalatah, de la cruenta guerra que desató en la Tierra de Aradán, donde vivían las demás casas de elfos. Las Guerras de la Sangre, lo llamaron. Fue entonces cuando la isla se partió en un gran archipiélago, al que llamaron los Reinos de Eleanor. Sabía que después de eso sus hijos lo traicionaban, y que se repartían sus tierras. Por aquel entonces habitaban la Tierra de Elhada, y fue cuando ocuparon también la Tierra de Diurna, esclavizando a todos los hombres que allí vivían. Uno de los nietos de Efgo, Sarek, Rey de Orah, libraría las Guerras de la Magia, en un segundo intento de ocupar los Reinos de Eleanor, y casi lo consigue. Pero poco más sabía, salvo de algunos héroes que pudo encarnar mi amigo Álex, durante partidas de Warhammer que, como no, ambientábamos en mi mundo. Me ganó prácticamente todas aquellas batallas.

Haces unos meses, dibujando los mapas, quise saber más sobre los elfos de Yandalath, y sin quererlo, me puse a pensar en ellos. Tracé todo el mapa de las Tierras de Elhada y de Diurna, y sobre éste planos políticos con la evolución histórica de ese pueblo de elfos, que abarca más de cien mil años. Obviamente, respeté todo lo que ya sabía, pero me faltaba mucho aún por saber. Sí sabía que cuando Efgo fue traicionado por sus hijos, sus tierras se las repartieron 2 de ellos, fundándose la Casa de Orah (al oeste de la Tierra de Elhada), y la Casa de Esnas (al este). Y además, la Tierra de Diurna, que fue ocupada por la Casa de Queralla. Ahora sé cómo ocurrió todo, las luchas entre ellos y cómo acabó hasta donde sé todo lo que ocurre en la Tierra de Anne, en mis otros cuentos, ya que la historia de Yandalath es muy anterior a ellos. Toda esa era una gran historia para contarla en un cuento, y no se me ocurría la forma de hacerlo. Y sin quererlo tampoco, fui concibiendo diez personajes, que fueron tomando forma, y me terminaron dando el cuento. Ellas son nueve elfas que se reúnen, en representación de los principales pueblos que quedan tras tan larga historia de los elfos de Yandalath, además de la esclava de una de ellas. Las elfas se reúnen en Scara, en la Ciudad Sagrada, que se encuentra en el Vestigio, un enorme cráter situado en el centro de la Tierra de Diurna. El cuento se desarrolla unos 5.000 años tras el Gran Cataclismo, cuando la Edad de los Elfos ya ha dado a su fin, y es el comienzo de la Edad de los Hombres, aunque ninguno de mis otros cuentos ha transcurrido aún. El concilio supone un acontecimiento histórico, pues los elfos de Yandalath han acordado que ellas redacten la historia de todo su pueblo. Así, el cuento narra los hechos transcurridos durante el concilio también, durante la redacción del Tratado de Yandalath, pues ellas mismas van a contar los sucedido, para que quede guardado para siempre en la hsitoria, desde diferentes puntos de vista.

El cuento no sólo será una mera narración de la historia de los elfos de Yandalath, sino que se contará lo que les sucede durante los días que redactan el tratado. En ese tiempo una morirá asesinada y otra tratará de conquistar la ciudad, mientras el concilio se reúne en el Templo de Unmunar, usando un libro que escribe solo. He hecho un plano muy detallado de la ciudad, que pronto os mostraré. Incluso he hecho un plano del Templo de Unmunar, una tremenda estructura excavada por completo en el suelo, en el centro de la inmensa plaza de Scara, la Ciudad Sagrada. Tengo ganas de mostrároslo.

El Tratado de Yandalath es uno de Los Resentidos, es decir, uno de los cuentos en que se narra cómo llega uno de los Demonios Resentidos al mundo. En este caso, es Ivirida, el Demonio Resentido imaginado en la Envidia de Orfgod. Y además, este cuento es importante también porque en él se narra el comienzo de la historia de la Dama Negra, un personaje tangencial que aparece en varios de mis otros cuentos: en Historia de una estatua de piedra, en El Eviterno, en El Triángulo Sagrado y La Leyenda de la Llorona. En ellos ella siempre fue un personaje secundario, que trata de evitar que los Demonios Resentidos fueran invocados, sin conseguirlo. Gracias a este cuento, he sabido mucho más sobre ella, y de hecho, aquí se narrará su comienzo, unos 4.000 años antes de La Leyenda de la Llorona, el primer cuento en que aparece. Ella es una de las nueve elfas que redactarán el Tratado de Yandalath.

Los principales personajes de esta historia son:

· Odea, de Ortho’Morr, que representa a los elfos de la Casa de Orah, una de los dos principales estados que quedan por esa época. Ocupan el oeste de la Tierra de Elhada y toda la Tierra de Diurna, salvo el Vestigio, que es libre.

· Ydni, de Stavros, designada por la Casa de Esnas, quienes habitan en la región más oriental de la Tierra de Elhada, la segunda gran potencia de entre los elfos de Yandalath.

· Kissara, la dama Ydni, que la asiste y le guardará fidelidad siempre, a pesar de su rencor hacia ella.

· Essirah, de Queralla, que viene de los Bosques Pleuches, pues su pueblo fue exterminado recientemente por la Casa de Orah. Essirah es la descendiente de la Reina de Queralla, y reclama su trono, en manos de Sarek, de Orah.

· Cereda, de Dunottar, bisnieta de Efgo, Primero de Yandalatah, quien se encuentra preso en la Fortaleza de la Arpía. Cereda vive allí encerrada con él y sus dos hermanas, que se ocupan del anciano, que fue traicionado por sus hijos.

· Issafiren, de Far’Onel, representante de los Estados Federados de Dei’Gol, unas islas al oeste que fueron conquistadas por Queralla, pero que lograron su independencia después, y desde entonces permanecieron libres.

· Teófisa, de Lithia, que representa a la Ciudad-Estado de Lithia, una de las pocas que logró rechazar a la Casa de Orah durante la conquista de Diurna, y que se mantuvo independiente desde entonces.

· Greis, de Uroboro, una joven elfa que ni desea estar ahí ni entiende porque que su padre la ha enviado a ella a representar a las Islas Ïbrini, que aunque con autonomía propia, están bajo gobierno de la Casa de Orah.

· Icalma, de Murrow, que representa a las Islas Oscuras, en una condición similar, pero con respecto a la Casa de Esnas.

· Liepa, de Scara, quien debe moderar la redacción del tratado, en representación de la Ciudad Sagrada, sede y anfitriona del evento, que se encuentra en el Vestigio.

· Arangua, la esclava de Essirah, que proviene de los Bosques Pleuches, la única humana a la que permitirán entrar al Templo de Unmunar durante la redacción del tratado. Ella deberá servirle a todas, y sin quererlo, tendrá también un papel relevante en el cuento.

Os iré contando más sobre El Tratado de Yandalath en el blog, a medida que avance. Tal vez deje algún pedazo por aquí.

Hasta pronto!